La jubilación es un momento lleno de cambios en nuestra vida. Para algunas personas es un momento deseado y para otras es un momento de miedos e incertidumbres. Pero aunque estemos deseando que ese momento llegue, es importante ser realistas y saber enfocarlo y plantearnos qué vamos a hacer a partir de ahora.
En primer lugar, ten en cuenta que la jubilación no es un punto al que se llega, sino más bien un proceso que hay que afrontar y ante el que debemos aplicar una serie de herramientas e iniciativas para adaptarnos a esta nueva situación. En nuestra sociedad, una persona puede vivir más de 20 años después de su jubilación, lo que es una parte importante de nuestra vida y, por tanto, hay que planificarla.
La jubilación requiere de un proceso de adaptación en el que tenemos que reorganizar nuestras prioridades, horarios, objetivos a los que dedicarnos y en definitiva, reinventarnos, cambiando una rutina y unos horarios con los que llevamos años familiarizados.
Incluso las personas que con más ganas acogen este nuevo estado, pueden pasar unos meses o incluso algún año de euforia, con gran intensidad de planes y actividades, pero si no han sabido planificarlo bien y no han sabido ser realistas respecto al tiempo que realmente van a estar jubiladas, pueden caer en un estado de desilusión y de cansancio que finalmente puede desembocar en una depresión.
Es por esto que, en primer lugar, debemos plantearnos que la jubilación es una carrera de fondo, no un “sprint” final, y debemos disfrutarla día a día y planificarla a largo plazo.
Hay distintos factores que van a influir en la manera que vivimos nuestra jubilación, así, sabemos que las personas en las que el trabajo ha sido un pilar fundamental al que han dedicado la mayor parte de sus vidas, se van a encontrar más perdidas y con más sensación de pérdida y de tristeza ante el fin de su vida laboral. En cambio, las personas con un mayor número de inquietudes y de vida personal es más fácil que sepan adaptar su tiempo y sus aficiones a su nueva vida.
Debemos confeccionar nuestro horario personal, flexible pero realista. Aunque nadie nos diga desde fuera a qué hora debemos levantarnos o cuál es nuestro horario para comer, tenemos que estructurar nuestro día y seguir un horario realista para nuestros horarios de sueño, comida, y actividades que nos ayuden a organizar nuestra semana.
Respecto al tipo de actividades, aunque nos guste y necesitemos estar tiempo a solos y realizando algún hobby personal en casa, investigando en redes, leyendo, etc. recuerda que hay que incluir siempre en nuestro día a día actividades de dos tipos que no pueden faltar para mantener nuestra salud física, psicológica y social: en primer lugar actividades de tipo físico y en segundo lugar actividades de tipo social. No podemos vivir sin relacionarnos con otras personas y por supuesto no podemos tener salud si no cuidamos nuestro cuerpo con ejercicio físico y una nutrición adecuada.
Te proponemos que respondas a una pregunta. Aparentemente sencilla, pero que te va a ayudar a comenzar a centrar tu vida. Y esta pregunta es: ¿De qué te jubilas y de qué NO te jubilas?
Alicia Jiménez Castellot
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